sábado, 23 de mayo de 2015

Roma, una ciudad para niños andarines

Ir a Roma con niños es saber que deben estar dispuestos a aguantar colas, caminatas con un calor húmedo como telón de fondo, empujones en el metro y una dosis de arte fuera de lo común. ¿Merece la pena? Por supuesto que sí. Y así lo vamos a transmitir.
Cuatro días en Roma dan para mucho, o dan para poco —según se mire— porque esta ciudad tiene infinitos encantos que van más allá del Coliseo o del Vaticano.

El vuelo a Roma desde Málaga dura dos horas y media. Se pueden encontrar buenas ofertas con Ryanair o Vueling con horarios aceptables para poder aprovechar la escapada.

La oferta de alojamiento en la Ciudad Eterna es muy extensa, adaptada a todos los gustos y bolsillos. Desde hace ya algún tiempo, nuestro modo favorito de hospedaje son los apartamentos porque te ofrecen libertad horaria y de movimiento, puedes preparar comidas adaptadas a los pequeños y dispones de espacio suficiente para que entren cuatro personas y puedan sentirse prácticamente como en casa. En esta ocasión nos alojamos en un apartamento situado a pocos metros de la Plaza de San Pedro (un lugar privilegiado) y de la plaza del Risorgimento, lugar ideal para coger el autobús (el 81) o el tranvía para moverte por la ciudad. La estación de metro más cercana es Ottaviano que te conecta con Termini y con cualquier otro punto de la urbe.

DÍA 1. Vuelo y visita exprés
Nuestro vuelo tenía la llegada al aeropuerto de Ciampino, el más pequeño de Roma. Está situado a unos 15 km. del centro y está conectado con la ciudad por trasporte público (autobús y tren) aunque nosotros preferimos coger un taxi que nos dejase con las maletas en la puerta del apartamento. Empezamos comentando que esta es la ciudad de las colas y lo de coger taxi, no iba a ser una excepción. Tuvimos que esperar unos treinta minutos hasta que llegó nuestro turno —este tipo de cosas choca tratándose de uno de los puntos más turísticos del mundo—. La carrera cuesta alrededor de unos 30€ y debes asegurarte de lo que te van a cobrar porque hay taxistas que se aprovechan de los turistas.

Para visitar la ciudad tienes la opción de hacerte con unas tarjetas turísticas que se llaman Roma Pass pero debes calibrar el número de visitas que vas a hacer (especialmente, a los museos) para que te salga rentable. Cuesta 36€ para tres días e incluye el uso de cualquier transporte público y la entrada a muchos museos y monumentos. Para niños menores de 6 años es gratis. Nosotros decidimos no comprarla puesto que los Museos Vaticanos (los más caros) los llevábamos reservados con antelación y además, no entran en la tarjeta turística.

Este día teníamos solamente la tarde para poder disfrutar y ubicarnos en la ciudad. Tras dejar las maletas, nos encaminamos a la parada de metro y de allí, nos dirigimos al centro. Decidimos bajarnos en la Plaza de España, tomar la calle Balbuino y llegar hasta la Piazza del Popolo. Por el camino decidimos degustar uno de los grandes placeres italianos, los helados. Mientras nos los comíamos, las grandes firmas de moda pasaban por los escaparates a nuestro lado. Las terrazas de la plaza estaban repletas de gente y pudimos ver las iglesias gemelas que circundan este espacio elíptico. Son dos templos barrocos que se encuentran enfrentados a otro gran conjunto arquitectónico, la Porta del Popolo y la Basílica de Santa María del Popolo, visitada por las huellas que Bramante, Rafael y Bernini dejaron en el edificio. También se halla en el interior La crucifixión de San Pedro, un imponente cuadro de Caravaggio.


Tras encaminarnos por la Vía del Corso y callejear un poco, llegamos hasta otro de los monumentos más importantes de la ciudad: El Panteón de Agripa. Pudimos entrar y contemplar el impresionante óculo y la cúpula. Lo dicho, impresionante. En su interior se encuentran los restos de Rafael y del rey Víctor Manuel II.
La cantidad de gente en las calles era un poco agobiante. Abundaban los paquistaníes vendiendo palos de selfie, los africanos con falsificaciones de bolsos y otras personas que te ofrecían los más insospechados objetos por la calle. La Piazza Navona y sus espectaculares fuentes nos hicieron olvidar la muchedumbre. Destacan las esculturas dedicadas a los dioses de los ríos.
La verdad es que aprovechamos bien la tarde, mejor de lo esperado. Estaba anocheciendo y decidimos volver al apartamento y descansar porque había sido un día ajetreado y agotador. Pero, ¿quién se resistía a no asomarse a la Plaza de San Pedro cayendo el sol y estando al lado? Las vistas de la Basílica y las columnas de la plaza fueron lo último que pudimos retener en nuestras pupilas antes de retirarnos a cenar y descansar.

DÍA 2. Museos Vaticanos y variedades
Antes hablábamos de colas. Las peores, con diferencia, son las de los Museos Vaticanos. Como nos habíamos informado previamente, compramos los tickets por Internet y nos ahorramos el esperar entre ese río de gente. Por adquirirlas anticipadamente, debes pagar un suplemento de 4€ por persona, algo que compensa en tiempo y energía. Los niños no pagan.
Hay multitud de empresas y guías que te ofrecen ser conducidos por el interior. Nosotros preferimos ir por nuestra cuenta puesto que ya sabíamos lo que queríamos ver. De todas formas, hay que tener en cuenta que la visita a estos museos supone destinar la mañana o la tarde a ellos en exclusiva. El tiempo para verlos oscila entre las cuatro o las cinco horas.


En este punto me debo detener para darle la enhorabuena a mis niños. Con sus cinco y tres años de edad, se portaron como auténticos jabatos, acompañándonos en todo momento y siguiendo nuestras indicaciones. ¿Quién dice que los niños no pueden ir a los museos? Pienso que el truco está en implicarlos en la visita, en enseñarles cosas que les puedan llamar la atención y en ir a su ritmo.

Los Museos Vaticanos son una auténtica maravilla. El Patio de la Piña, la Galería de los Mapas y su bóveda, las colecciones romanas, egipcias y griegas, la Estancia de Rafael con sus inigualables frescos, la Galería de los Tapices, el museo etrusco,… podríamos seguir pero todo se define en una palabra: excepcional.  Es un éxtasis para los que nos gusta el arte contemplar en el mismo sitio obras como el Laocoonte y sus hijos, el fresco La Escuela de Atenas de Rafael, la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, cuadros de Leonardo da Vinci, de Caravaggio, de Dalí, de Matisse... y otro largo etcétera. Y todo esto, lo repito, con niños pequeños.

Tras hacer una pequeña parada en la cafetería del museo, nos fuimos a almorzar al apartamento. Estamos justo al lado y decidimos comer y dejar que los niños durmieran una siesta.

Mientras los niños descansaban hicimos los planes para la tarde. Una ruta andando que nos llevase a lugares próximos.

Empezamos por la visita al interior de la Basílica de San Pedro. Otra vez a aguantar colas. Menos mal que iba rápido y en poco más de quince minutos entramos al templo. Habían unas canonizaciones al día siguiente por lo que estaban restringidas ciertas zonas y la multitud hacía que tampoco se disfrutase como se debía de la visita. Como ya la habíamos visto en anteriores viajes, sólo nos dimos una vuelta y salimos al exterior. A los pequeños les llama mucho la atención la Guardia Suiza con sus uniformes multicolores.

Sin prisa pero sin pausa, nos dirigimos hacia el Castel de Sant’Angelo y al puente del mismo nombre. Hay un ambiente y unas vistas muy agradables del río Tíber y de los puentes circundantes. El castillo es una fortaleza imponente que se construyó para ser el mausoleo del emperador Adriano. En el puente se observan los candados típicos que los enamorados colocan para hacer que su amor los una para siempre.

Las estatuas de ángeles que flanquean el puente nos despiden para hacer que lleguemos a la iglesia de Sant Giovani del Fiorentini, en el centro de la ciudad.

Para hacerles a los niños más amena la visita, les compramos unos escudos y cascos de gladiadores que venden en las tiendas de souvenirs. El Campo di Fiori y la Piazza Farnese son los últimos espacios que disfrutamos antes de coger el autobús 81 que nos llevó a nuestra morada romana.

DÍA 3. Iglesias, basílicas, plazas y Barrio del Trastevere
Este día se celebraba la Maratón de Roma, miles de corredores que inundaban la ciudad. Este acontecimiento hizo que las líneas de autobuses cambiasen la ruta y que nosotros nos despistáramos un poco.

Tras ubicarnos definitivamente llegamos a la Basílica Santa María Maggiore por la Plaza del Esquilino, desde donde teníamos unas vistas preciosas del área del ábside de la construcción. En el interior del templo destaca su artesonado bañado con el primer oro que vino del Nuevo Mundo y que le regaló Carlos I al Papa. También son de gran interés los mosaicos del siglo V, el monumento funerario de mármol del Papa Sixto V y la tumba de Bernini que se sitúa cerca del altar mayor.

Este día, a diferencia de los anteriores, la temperatura era considerable y el calor hacía mella sobre nosotros. Para evitar andar y ahorrar tiempo, cogimos un taxi que nos acercó hasta la iglesia de Santa María in Cosmedin y Bocca della Veritá. Este pequeño templo bizantino medieval atrae a los turistas por la Boca de la Verdad, una antigua fuente romana con el rostro de un dios y cuya leyenda dice que los mentirosos que metan la mano dentro de la boca serán mordidos por una serpiente. La foto es de carácter obligado y el hecho de meter la mano es algo que le divierte a la vez que asusta a los niños.


Iba llegando la hora de la comida y nos dirigimos al barrio del Trastevere tras cruzar el Ponte Palatino. Entrar en este barrio es saborear el auténtico sabor romano, con sus casas en colores tierra, la ropa tendida en las fachadas y las trattorias tradicionales inundando de olores exquisitos las calles. Las pequeñas plazas se cruzan con puestos de artesanía y con pintores que muestran sus obras a los paseantes.

Comimos en una trattoria, Papa Re, muy recomendable por su carta de platos típicos, su aromático café, su servicio y su buena relación calidad-precio.

Tras reponer energías nos dirigimos a la Piazza di Santa Maria in Trastevere, lugar en el que se sitúa la iglesia del mismo nombre. De su interior destaca el ábside, una obra maestra en una pared curvada cubierta de mosaicos en oro y cristal.

Tras salir de allí, quisimos volver a cruzar el río para dirigirnos a la Piazza Venezia y sus alrededores. Cogimos un taxi para no caminar tanto y llegamos al lugar que destaca por su grandiosidad y por su color blanco, los romanos la llaman “La Tarta”. Es la construcción más grande de la ciudad, un impresionante monumento de mármol blanco dedicado a Vittorio Emmnuele II a caballo. En el recinto se sitúa la tumba del soldado desconocido, flanqueada por militares.

Después de visitar los alrededores y obtener algunas instantáneas que bien pueden ser de postal, volvimos al apartamento para cenar y descansar para afrontar nuestro último día en Roma.

DÍA 4. Coliseo y alrededores
El último día solo contábamos con poder aprovechar la mañana así que nos dirigimos a Termini para dejar en consigna las maletas y desde allí movernos por la ciudad romana antigua. Otro dato: también para la consigna había colas. Y la tarifa no es nada barata, 6 € por maleta las primeras cinco horas, independientemente que la uses por una o por cinco horas.

Desde Termini nos dirigimos en metro al Coliseo que está tan solo a dos paradas. Para los niños es muy atractivo puesto que las historias de gladiadores, leones y emperadores con el dedo hacia abajo les fascinan. El hecho de que en los alrededores hayan hombres vestidos de romanos, crea un ambiente propicio para el poder de la imaginación infantil. Eso sí,  que a nadie se le ocurra hacerles fotos sin pagar porque se ponen de muy mal humor.



No pudimos visitar el interior del Coliseo por falta de tiempo y porque la entrada es combinada con el Foro Romano y el Palatino. De todos modos, en un viaje anterior ya pudimos visitarlos así que son los niños los que se quedan con esa deuda pendiente.
Unas fotos y un paseo fueron suficientes para hacernos una idea de lo impresionante que debió ser la ciudad romana y para apurar el tiempo que teníamos hasta regresar en autobús al aeropuerto de Ciampino desde Termini.


Y esto es todo lo que ha dado de sí nuestra escapada a Roma. Como siempre, se nos quedan visitas atrás pero esa es la excusa que tendremos para volver a esta ciudad que nunca deja de sorprender. La Villa Borghese, los Museos Capitolinos y para los niños el Time Elevator o el Museo Explora son los primeros que tenemos anotados en nuestra lista para volver. ¿Alguien da alguna idea más?

martes, 3 de marzo de 2015

Santiponce, Itálica y mucho más

A pocos kilómetros al norte de Sevilla se sitúa Santiponce, un municipio de más de 8.000 habitantes que alberga atractivos turísticos muy recomendables. Uno más conocido, Itálica, y otro, más desapercibido para los turistas pero igualmente impresionante, el Monasterio de San Isidoro del Campo. Ambos espacios culturales son gestionados por la Consejería de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía siendo la entrada gratuita.




Nuestra visita comenzó en el Monasterio de San Isidoro del Campo. Este enclave religioso se puede aprovechar para explicar a los niños lo que era un monasterio, quienes vivían allí y otras cuestiones relativas a la vida monacal. Existen unas pinturas murales muy atractivas cuyas escenas podemos aprovechar para enseñarles estas cuestiones. Cuando viajas con niños significa que también pueden acompañarte otras criaturas que tampoco se quieren perder la escapada. Pues nada, que aprendan también y que salgan en las fotos.




La visita al monasterio se inicia con la entrada al conjunto por la parte del atrio, elemento que nos da a entender el carácter de fortaleza del edificio. Una vez dentro y tras haber adquirido el ticket, pasamos a la Iglesia. De ella nos llama rápidamente la atención el Retablo de San Isidoro y San Jerónimo, obra de Martínez Montañés (s. XVI). También el coro es de destacar y otros elementos como los libros capitulares.


Al salir de la iglesia nos encontramos con el Claustro de los Muertos donde priman los azulejos de gran valor, las pinturas murales y la espadaña que se alza sobre el claustro. Avanzando nos encontramos con otra de las joyas del monasterio: El Patio de los Evangelistas. Destacan sus frescos con tonalidades cálidas, con escenas de los evangelistas y con detalles geométricos.

Continuamos por el Refectorio, el comedor de los antiguos monjes. En él destaca el gran mural de la Santa Cena y otras pinturas que bien merecen detenerse a contemplarlas. Después de esta estancia y tras salir al Claustro de los Muertos nos encontramos con la Sala del Artesonado en la que hallamos la Biblia del Oso, la primera traducción de la biblia al castellano. Se le puede mostrar a los niños el libro para que valoren la importancia de los libros a lo largo del tiempo y preguntarles el porqué se le llama “del oso”.

Para terminar el recorrido por el monasterio vemos la Sacristía, la Sala Capitular y la Capilla del Reservado, un espacio pequeño y recogido, decorado con pinturas y esculturas en su totalidad, y cuyo retablo también se adjudica a Martínez Montañés.



Este monasterio nos ha sorprendido muy gratamente. Su construcción se inició en el s. XIII por Guzmán el Bueno y continuó con reformas y ampliaciones hasta el siglo XVIII. Con las Desamortizaciones del siglo XIX sufrió un deterioro y abandono paulatinos que hicieron que parte del edificio quedara en ruinas. Afortunadamente, se ha puesto en valor una parte del mismo. Ahora bien, si tenemos en cuenta que sólo el 25% del conjunto ha sido restaurado nos podemos preguntar, ¿qué otra joyas hay escondidas tras los muros de este monumental edificio?


Para más información y mayor detalle de los aspectos artísticos, podemos ver este vídeo:



Tras salir del conjunto monacal, nos dirigimos a la antigua ciudad romana de Itálica. En ella nacieron tres importantes emperadores romanos: Trajano, Adriano y Teodosio siendo la primera ciudad romana fundada en Hispania.


Lo más destacable del complejo es el Anfiteatro, espacio que dedicaban los romanos a espectáculos de lucha de gladiadores y fieras. Tenía una capacidad para 25.000 personas lo que nos da idea de la importancia de esta ciudad romana. Los espectadores se distribuían en tres niveles de graderío y contaba con un suelo de madera que escondía un foso (hoy al descubierto) al servicio de los gladiadores y de otras personas encargadas de los espectáculos.
Es muy emocionante recorrer la arena donde lucharon los gladiadores e imaginarse ese espacio lleno de gente vitoreando al ganador. Los niños prestan mucha atención cuando les cuentas estas historias de leones, gladiadores, fieras, espadas y escudos. Merece la pena también adentrarse por los pasadizos laterales e imaginarse que uno va a tomar asiento en las gradas para presenciar el “espectáculo”.




Dejamos atrás el Anfiteatro y nos dirigimos por el Cardo Máximus (calle principal) a las Domus (casas) de la ciudad. En ellas son destacables los espectaculares mosaicos como el de la Casa de los Pájaros. Estas casas eran donde habitaban las familias ricas y contaban con horno de pan, patios y otras estancias de retiro.


Otro de los espacios que se puede visitar e imaginarse la buena organización que tenían los romanos eran las Termas, espacios reservados para el baño con salas de agua caliente y de agua fría. No llegamos a verlas porque hacía mucho frío para seguir andando. Fuera del recinto delimitado podemos ver el Teatro, que se aprovecha en la actualidad para celebrar anualmente el Festival de Teatro de Itálica.



Las visitas nos han abierto el apetito así que nos dirigimos a Casa Venancio, justo enfrente del Conjunto de Itálica. Las carnes a la brasa son su especialidad, algo que podemos constatar tras degustar un rico secreto ibérico que nos deja muy buen sabor de boca de este municipio del Aljarafe sevillano. 

Celebrando el Día de Andalucía en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche

Siempre es un placer descubrir rincones en Andalucía. Esta vez nos hemos ido a las terminaciones de Sierra Morena, allá donde las dehesas se mezclan con los castaños y los productos ibéricos lo hacen con la artesanía más auténtica, la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Un lugar estupendo para que los niños descubran el proceso de crianza del cerdo, senderos por los que perderse y pueblos con el encanto de ser eso, verdaderos pueblos con gentes sencillas y acogedoras.


Alojamiento: Elegimos una casa rural en el municipio de Fuenteheridos, el corazón de la sierra onubense. Se llama Casas Rurales Biarritz, un complejo de seis alojamientos equipados con todo tipo de utensilios de cocina, calefacción central y chimenea que le da a nuestra estancia un matiz hogareño. Se sitúa en el centro del pueblo, cerca de la plaza del Coso, donde se encuentran bares y tiendas en las que comprar los productos necesarios.

Complejo rural Biarritz, en Fuenteheridos



Viaje: Fuenteheridos, el pueblo donde nos alojamos, está de Sevilla y de Huelva a una hora aproximadamente. Nosotros tardamos unas dos horas y media en coche por lo que pudimos salir después de comer y llegar cuando aún no había anochecido.

Jueves 26 de Febrero: Llegada a Fuenteheridos, deshacer maletas y paseo por el pueblo para situarnos. Por la noche aprovechamos para planificar las visitas y las actividades que nos esperaban en los días próximos.


Viernes 27 de Febrero: Aracena, Peña de Arias Montano, Alájar y Aldea El Collado
Tras desayunar con auténtico pan de pueblo, nos dispusimos a ir a Aracena, a unos 10 kilómetros de Fuenteheridos. Se trata del principal municipio por población de la serranía, contando con unos 6.500 habitantes aunque, por el ambiente y la actividad económica parece más grande de lo que es. Cuenta con multitud de restaurantes, tiendas de artesanía, souvenirs y empresas actividades de aventura al servicio de los turistas y visitantes.
Aparcamos cerca del Museo del Jamón por lo que hicimos de éste, nuestra primera parada. Adquirimos una visita combinada con la Gruta de las Maravillas con un coste individual de 10,50 €. Los niños menores de cinco años no pagan.
El Museo del Jamón es un Centro de Interpretación del Cerdo Ibérico. Nos descubre la importancia económica y social de esta actividad milenaria para la zona y nos ofrece la oportunidad de aprender, de un modo didáctico, el modo de vida y crianza del cerdo en la dehesa onubense. Por otro lado, también nos enseña a distinguir las razas porcinas y nos adentra en una costumbre que forma parte de la etnografía de la sierra, la matanza. Para finalizar la visita, nos obsequian con una degustación de jamón, algo que se agradece después de haber aprendido tanto del tema.
Antes de salir del Museo, visitamos el Punto de Información Micológico. Consta de una serie de paneles en los que explican las especies de setas y boletus existentes en la zona. Para los amantes de esta actividad, existen empresas que se dedican a realizar salidas micológicas.
El aperitivo nos supo a poco por lo que nos encaminamos a un bar del pueblo a seguir degustando jamón y otros productos serranos. El almuerzo nos dejó saciados y nos encaminamos hacia la Gruta de las Maravillas, el principal atractivo turístico de Aracena.
Es mejor reservar hora previamente para no tener que esperar demasiado debido a la afluencia de público. La visita dura casi una hora, es guiada y van explicando los aspectos geológicos e históricos más importantes de la gruta. En los poco más de 1.000 metros que dura la visita, se contemplan doce salas con nombres que nos recuerdan a las formas que observamos (Brillantes, Mantones, la Catedral, los Garbanzos,..). Es de destacar también los lagos subterráneos que tiene, agua con la que se ha provisto el municipio de Aracena en tiempos pasados. Poco después de entrar en la cueva, te hacen una fotografía que la puedes adquirir a la salida por un precio de 8 €. Es un bonito recuerdo de nuestro paso por una de las cuevas más turísticas de España.
Al salir pudimos seguir disfrutando del sol espléndido de finales de febrero. A continuación nos encaramamos al punto más alto de Aracena: el Castillo-fortaleza. Aunque el castillo no se conserva como era originalmente, las vistas y el entorno bien merecen la subida. Al borde del recinto fortificado visitamos la iglesia de Nuestra Señora del Mayor Dolor, cuya parte más antigua es de estilo gótico-mudéjar sevillano. La torre nos recuerda a la Giralda de Sevilla con los paños de sebka. Las naves interiores están coronadas por bóvedas de crucería que cuentan con una iluminación más que aceptable. Una vez fuera del edificio, nos dimos un paseo rodeando la muralla de la fortificación y realizando unas fotografías de distintos ángulos del pueblo.

Plaza del Marqués de Aracena

Bajando por recortadas calles empedradas, llegamos a la plaza del Marqués de Aracena, conjunto rectangular que cuenta con otro de los edificios señeros del municipio: el Casino de Arias Montano.
De camino al coche, y tras deleitarnos con unos dulces de la zona, pudimos contemplar el Museo de Escultura al aire libre del que dispone Aracena. Son casi cincuenta piezas distribuidas por varios puntos del municipio. Es muy interesante preguntar a los niños lo que representa cada escultura para darnos cuenta de la imaginación que tienen.

Una de las esculturas repartidas por las calles

Con este paseo dimos por finalizada nuestra visita a Aracena. Nos disponíamos a regresar a la casa rural pero, sólo a cuatro kilómetros de Fuenteheridos se encuentra la Peña de Arias Montano, símbolo de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, por lo que no pudimos resistir acercarnos.  Este lugar se encuentra es un centro espiritual conocido desde hace siglos. Su nombre se lo debe al intelectual humanista muy próximo a Felipe II, Benito Arias Montano, (s. XVI) que eligió la peña como sitio de retiro y meditación. En este paraje se celebra una famosa romería de la comarca al igual que su espadaña y las garitas que la flanquean, unos de los puntos más fotografiados de la zona. 

Espadaña y garitas de la Peña de Arias Montano


A los pies de la peña se sitúa el municipio de Alájar. Su casco urbano ha sido catalogado como conjunto Histórico-Artístico en 1982. La zona más antigua, alrededor de la Iglesia, es de época árabe, con un trazado de calles estrechas y laberínticas. También podremos observar las casas típicas serranas  encaladas y techumbre a dos aguas de teja romana. Todas las calles están empedradas al estilo serrano y numerosas casas se encuentran flanqueadas por los denominados “llanitos”, empedrados artísticos de dibujos geométricos o figurativos con motivos del pueblo.
Saliendo de Alájar dirección a Santa Ana la Real, descubrimos por casualidad uno de los lugares más mágicos del viaje: la aldea El Collado. 




Es un complejo de pocas casas, sin iglesia, de calles empedradas y que transmite una paz embaucadora. Pudimos ver a niños muy pequeños jugando, ropa tendida en medio de la calle y un olor a chimenea que nos invitaba a no irnos. Debido a su abandono durante décadas, este lugar ha debido ser recuperado y rehabilitado pero merece no ser asediado por muchos turistas para que siga conservando su encanto.
Esta jornada ha sido intensa y larga por lo que sólo nos queda cenar, ducharnos y descansar hasta el día siguiente.

Sábado 28 de Febrero: Castillo de Cortegana, Almonáster la Real, Castaño del Robledo y Jabugo.
Hoy era el Día de Andalucía. Y nada mejor que celebrarlo en unos de los rincones de sus ocho provincias.
Cortegana es el segundo pueblo más grande de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, con poco más de 5.000 habitantes. Para visitar es destacable su castillo, que es la fortaleza medieval mejor conservada de la comarca. Nosotros reservamos previamente una visita teatralizada que se realiza por las estancias del edificio acompañados de divertidos personajes que nos muestran la realidad histórica del castillo en clave cómica con música en directo. Personajes como Gertrudis, el carpintero o el bufón nos harán la visita amena y didáctica. Los niños menores de 5 años no pagan y la entrada de adultos tiene un coste de 6 €. La duración de la visita es de una hora aproximadamente.




A unos siete kilómetros se encuentra nuestro próximo destino: Almonaster la Real. Se trata de un municipio de gran belleza con una vigía de excepción, la mezquita. Ubicada en lo alto de una loma, este edificio musulmán del s. X nos ha llegado en muy buen estado de conservación pudiéndose observar claramente todos los elementos de cualquier mezquita, incluso el alminar, aunque en épocas cristianas fue reconvertido en campanario para que el edificio pudiera ser utilizado como iglesia.
Junto a la mezquita se ubica un antiguo castillo, parte del cuál ha sido reconvertido en una plaza de toros bastante singular.


Bajando del promontorio llegamos a la plaza del pueblo. Había un ambiente festivo celebrando el Día de Andalucía. Daban potaje de garbanzos, había un mercadillo solidario y se escuchaba música flamenca en directo. Nosotros preferimos dirigirnos a un restaurante, en esta ocasión el llamado Miguel Tenorio donde pudimos degustar tapas variadas de productos típicos de la sierra.
Tras reponer fuerzas, callejeamos por la localidad para conocerla mejor. Nos sorprendió el buen estado de conservación del casco urbano, con casas encaladas, calles empedradas, portadas mudéjares y la iglesia de San Martín destacando en el conjunto la Puerta del Perdón. Son destacables también las numerosas fuentes que encontramos repartidas por el pueblo y las ermitas de la Trinidad o Santa Eulalia.

Después de ese relajante paseo, nos dirigimos al coche para tomar nuestra siguiente dirección: Castaño del Robledo. Situado a 16 kilómetros de Almonaster, este pequeño municipio tiene un encanto singular. Pese a sus 200 habitantes, cuenta con dos templos religiosos, una gran plaza, casas renacentistas y varias fuentes repartidas por la localidad. Es muy curiosa la llamada Iglesia Inacabada (“El Monumento”) puesto que realmente es un templo que no llegó a terminarse pese a su grandioso tamaño exterior.
Iglesia Inacabada "El Monumento", Castaño del Robledo


Para terminar el día nos pasamos por uno de los pueblos cuyo nombre es conocido universalmente por su jamón: Jabugo. En este pueblo no llegamos a bajarnos del coche puesto que los niños estaban dormidos y nosotros algo cansados. Son destacables las industrias de transformación del cerdo ibérico, hay multitud de comercios con productos serranos y una gran fábrica con visitas guiadas en la que muestran el proceso del jamón.


Fuenteheridos al atardecer


Al regresar a Fuenteheridos, y tras haber descansado, decidimos dar un paseo por el municipio. La plaza del Coso fluía actividad y se notaba que había más turistas que un fin de semana normal. En este municipio es de destacar el Crucero del s. XVIII, la fuente de los 12 caños y el nacimiento del río Múrtiga. Hay un camino bastante agradable que va bordeando el curso del río en sus inicios. Y no olvidemos el principal atractivo de Fuenteheridos: su entorno. Desde este pueblo salen senderos que merecen la pena ser recorridos.



Domingo 1 de Marzo: Sendero Fuenteheridos-Galaroza, Higuera de la Sierra, Zufre y Santa Olalla de Cala.
Este es el día de la vuelta. Pero no queremos abandonar Fuenteheridos sin realizar una actividad fundamental, senderismo.
Por encima de la calle La Charneca de Fuenteheridos sale un sendero que se dirige a Galaroza. Al salir del municipio nos encontramos con el Humilladero del Cristo de la Verónica y el cementerio. Nos adentramos en el sendero hasta recorrer algo más de un kilómetro para luego regresar sobre nuestros pies puesto que no tenemos vehículo para regresar si completamos el sendero. El paseo fue revitalizante y nos ayudó a aprender sobre las formas de vida de los habitantes del lugar puesto que pudimos ver actividad forestal rodeados de alcornoques, encinas y castaños. Es una de las rutas más bonitas del parque y, especialmente, si se hace en otoño puesto que los contrastes de color deben ser espectaculares.




Tras regresar, recogimos las maletas y nos dirigimos en coche dirección Sevilla. Llegaba la hora de comer y paramos en Higuera de la Sierra. Este municipio es conocido por su cabalgata de los Reyes Magos, la más antigua de España. Es por ello que dispone del Museo de la Cabalgata que no llegamos a visitar puesto que cierran a las 14:00 horas. Al lado de la iglesia de San Sebastián se alza un busto de Sebastián Santos Rojas, importante imaginero nacido en este municipio. Y cerca de él hicimos la parada para reponer fuerzas. Esta vez el restaurante elegido fue Jacarandá, una elección más que acertada. Es una cocina tradicional pero con un toque moderno que la hace exquisita. Migas, boletus en aceite, arroz cremoso con boletus, flamenquines crujientes, berenjenas con miel,.. hicieron el gusto de nuestros paladares que recomiendan este restaurante a cualquier viajero que aprecie el buen yantar.


Ya llevábamos el estómago lleno. Nos dispusimos a seguir la ruta. Ahora tocaba pasar por Zufre, cuyos miradores hacia el valle son impresionantes. Este pueblo se halla dispuesto mirando hacia los pantanos por lo que las vistas son estupendas. La iglesia está construida en un corte natural del terreno que también la hace singular. Nos bajamos del coche tan sólo para admirar la belleza natural que rodea al pueblo.

Y ya, para terminar la ruta, nos dirigimos hacia Santa Olalla del Cala, al límite de la provincia de Sevilla. Destaca su castillo-fortaleza y, a sus pies, la iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción. No pudimos visitar los interiores de ambos puesto que estaban cerrados. De este municipio destacamos su ubicación puesto que se sitúa en el cruce de camino de la Ruta de la Plata, algo que ha permitido el paso de pueblos diversos por sus tierras. Y tras divisar varias cigüeñas alzadas en los más insospechados sitios, nos despedimos de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche convencidos que volveremos para seguir descubriendo esta comarca que nos ha conquistado por su autenticidad.







lunes, 2 de marzo de 2015

Esto va de dinosaurios. Dinopétrea en Sevilla

Está claro que desaparecieron hace miles de años pero tienen un magnetismo especial que cautivan a adultos y niños. Hablamos de ellos, de los dinosaurios.
En el Pabellón de la Navegación de Sevilla, y hasta el próximo 12 de Abril, se puede visitar la exposición Dinopétrea en la que encontrarás fósiles auténticos, reproducciones de esqueletos de dinosaurios a tamaño real y una manera muy amena y didáctica de entender la vida de estos animales del pasado.



La visita está planteada de la siguiente forma: Primero se proyecta un vídeo sobre el último día de los dinosaurios. En pocos minutos entiendes cómo y porqué desaparecieron de la Tierra. A los niños les gusta y les sorprende mucho y lo comprenden perfectamente aunque tengan, como los míos, menos de cinco años.
A continuación pasamos a ver un conjunto de fósiles de varias especies muy bien conservadas y procedentes de lugares muy distantes entre sí. Para completar la información paleontológica, también se hace un recorrido por la evolución del hombre desde que éramos homínidos.


Y ya por fin, en las últimas dos salas, aparecen los esqueletos de diferentes dinosaurios. Voladores, nadadores, anfibios, y el gran Tiranosaurio Rex, impresionante por su tamaño y expresión.
Para terminar con la exposición, los niños pueden jugar a ser exploradores que buscan fósiles. Tienen una piscina de arena en la que hay enterrados colmillos de tiburón de hace 45 millones de años y ellos pueden quedarse con uno de los que encuentren. El juego es barato, cuesta un Euro y merece la pena porque los niños disfrutan mucho. Al final del recorrido llegamos a una tienda con multitud de artículos, todos relacionados con los dinosaurios y nuestro más remoto pasado. Si no quieres que los niños se encaprichen en alguno de sus artículos, debes pasar rápido.


La exposición merece la pena. Cuesta 7 Euros para todas las personas a partir de 4 años. No se pueden hacer fotos en el interior, salvo que pagues 5 Euros adicionales y obtengas un pase especial de "fotógrafo".
Esta muestra es temporal. La fundación FACOP´s, entidad que la organiza, está intentando que se quede en la ciudad de Sevilla y para conseguirlo necesitan, no sólo del apoyo económico y logístico de las entidades públicas, sino también de los ingresos que obtienen con nuestras visitas. 




domingo, 25 de enero de 2015

Tras la huella de Pedro de Mena en Málaga

Finales de enero, día soleado y Málaga por delante. Entre la multitud de planes que podemos hacer elegimos, casi por azar, ir conociendo el paso del escultor granadino Pedro de Mena por Málaga. Y empezamos por visitar la Abadía del Císter, templo en el que se encuentra la tumba del escultor barroco. Es una losa de mármol sencilla que se encuentra a la izquierda, justo cuando se entra. Actualmente el edificio es la sede de la Hermandad del Santo Sepulcro y la Virgen de la Soledad. Anexo a la abadía se encuentra el Museo de Arte Sacro del Císter, con obras de Pedro de Mena y de otros artistas barrocos pero no pudimos visitarlo ya que no tiene horario de apertura los domingos. El resto de los días abre únicamente por las mañanas.
Escultura de Pedro de Mena a las puertas del
Museo Revello de Toro (imagen del propio museo)

A pocos metros de allí, encontramos el Museo Revello de Toro. Este espacio pictórico se encuentra en la casa-taller de Pedro de Mena en su estancia en Málaga. Es un edificio de tres plantas en el que se mezclan cuadros del malagueño Revello de Toro con audiovisuales dedicados a Pedro de Mena. En la planta baja se puede ver un documental que dura unos diez minutos y que nos explica el paso del escultor por Málaga, su vida y su obra. Nos llamó mucho la atención que, además de artista, fuese componente de la Santa Inquisición en la ciudad malacitana, comerciante de seda y otras actividades económicas como la compra-venta de inmuebles. En el vídeo también se explica cómo se organizaba el trabajo en el taller y cómo Pedro de Mena, a pesar de quedar muy debilitado debido a la peste negra, seguía pasando a controlar el trabajo.

Tras reponer fuerzas y pasear por las calles bulliciosas, animadas y cosmopolitas de la ciudad, nos dirigimos al Museo del Patrimonio Municipal para ver la exposición temporal Pedro de Mena y los tesoros del Císter. Se trata de una selección del patrimonio integrado en los fondos del Museo de Arte Sacro de la Abadía Cisterciense de Santa Ana por lo que, casi sin quererlo, contemplamos parte de los fondos del museo que antes encontramos cerrado.
Además de la exposición temporal, bien merece la pena contemplar las obras de las que dispone el museo, divididas por épocas y por salas. Conoceremos el escudo de la ciudad, la batalla naval de 1704, la historia de la ciudad en plastilina y multitud de cuadros que son como fotografías de la Málaga de siglos pasados. 


Y retomamos la calle con nuestros niños de la mano con la seguridad de que visitar museos y espacios culturales les acerca al arte, a la protección del patrimonio y a impulsar una creatividad ya de por sí desbordante.